miércoles, noviembre 30, 2005

 

¿Cómo estás en tu trabajo?

Si te contara que en el mismo minuto en que estás leyendo estas líneas, alrededor del mundo hay miles y miles de niños trabajando; hombres y mujeres que son discriminados por el sólo hecho de pertenecer a una etnia o raza determinada; personas que son explotadas con trabajos físicos inimaginables, sueldos miserables; o, peor aún, millones de seres humanos que, por distintas razones, no poseen ni siquiera la posibilidad de trabajar, probablemente despotricarías contra el modelo económico, o lo inhumano que pueden ser ciertos países y empresarios con sus trabajadores, pero a la vez, verías todo tan lejano que no pasaría de ser un dato terrible, pero anecdótico… y seguirías viviendo.

Ahora bien, si te digo que hoy en día, en nuestro querido país, también existen mujeres que deben trabajar con pañales desechables -ya que los minutos que demorarían en ir al baño son descontados de sus miserables sueldos-, como también que existen empresas que no le proveen a sus empleados de condiciones laborales justas como baños o lugares de descanso, probablemente te horrorizarías… ¿o no?.

O tal vez, dirías que estoy exagerando, que las cosas no están tan mal, que en el peor de los casos pueden ser una o dos empresas como máximo, o bien, que todo esto sucede en mi imaginación. En fin, tal vez tengas razón (aunque no lo creo).

Pero quieras o no, hoy en día, muy cerca de ti, hay cientos y miles de trabajadores que sufren de injusticias laborales que por su origen y forma, no producen tanto asombro pero –créeme- son vividas como pesadillas constantes, que minan su motivación, autoestima, espíritu de superación y productividad laboral.

Me refiero a miles de personas que, por distintas razones, deben soportar a un imbécil de jefe, o a un explotador, o un acosador… o tal vez a compañeros de trabajo insoportables, cahuineros, peladores, chaqueteros, en fin… Pero lo peor que he escuchado últimamente es que muchas empresas, públicas y privadas, aprovechándose de la necesidad de sus empleados, los contratan con boleta de honorarios no sólo por algunos meses, sino también por varios años. Contrato ciertamente injusto e ilegal, y mas aún, si no incluye el pago de Previsión y AFP, ni derecho a vacaciones.

Pero lo que colmó toda mi capacidad de asombro, es una noticia que escuché hace muy poco que decía que los sueldos, en comparación con el año 2002, y de una manera inversamente proporcional con el crecimiento de nuestro país, han bajado. ¡De un 36% de trabajadores que ganaba el doble del sueldo mínimo –unos $240.000.-, subió al 46%!. Es decir, casi la mitad de las personas que trabajan en Chile, este país tan desarrollado, líder en Sudamérica y envidia de nuestros vecinos.

¿Alguien me puede decir quién puede vivir con eso?

Entonces ¿dónde está el país que muchos pretenden hacernos creer, repleto de éxitos y desarrollo?

Queridos amigos y lectores, lo único que puedo decir es: saquen ustedes sus propias conclusiones.

Hasta pronto
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jueves, noviembre 24, 2005

 

Vamos por la autoedición!


Queridos amigos, luego de pensarlo mucho he decidido que la ruta de la autoedición literaria, si bien es incierta, desgastadora y desconocida para mi, es un camino que pretendo explorar para que mi libro vea la luz lo antes posible.

Aunque algunas editoriales aún están evaluando mi súper creación, creo que la alternativa del emprendimiento puede agilizar las cosas. En fin, lo que salga primero será bien recibido.

Para ello, he renovado el contacto con algunos personajes importantes -que prefiero dejar en reserva por el momento-, más algunas ideas y estrategias sobre posibles alianzas comerciales o nuevos interesados.

Así que en este nuevo escenario, les pido toda la ayuda posible, ya sea en fuerza mental, o bien en pitutos, ideas o contactos con alguna empresa que pueda auspiciar el próximo best seller que dará que hablar!.

Muchas gracias.

Muy pronto… nuevas noticias
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domingo, noviembre 20, 2005

 

Estrategias de intervención y cambio planificado

En el ciclo de toda organización, sea esta pública o privada, con o sin fines de lucro, oferente de productos o servicios, o de cualquier índole, existen ciertos eventos que atentan su preservación, integración o desarrollo. Eventos que, según sus fortalezas o debilidades, pueden ser categorizados como amenazas u oportunidades.

Ante tal fenómeno que pone en jaque el status quo, la organización puede reaccionar volviendo al equilibrio interno -crisis y manejo de conflicto-, o bien reorganizando el modo de hacer las cosas -cambio y desarrollo organizacional-.

En el ámbito del cambio planificado, los líderes o encargados de gestionarlo deben crear estrategias de intervención orientadas a generar la menor resistencia al cambio posible dentro de los trabajadores, cumpliendo los indicadores de efectividad y éxito proyectados. Para ello, la cultura organizacional, entendida como el conjunto de creencias, valores, percepciones, sentimientos, comunicaciones, artefactos, etc., que prescriben –fomentan-, o proscriben –inhiben- el comportamiento de sus miembros, nos otorga información clave y fundamental sobre las formas mas o menos valoradas de intervención al interior de una compañía.

Definido el cambio planificado en dos categorías (cambios de primer orden –mejoras-, y cambios de segundo orden –estructurales-), debemos tomar en cuenta los siguientes pasos para un proceso exitoso.

Definición del problema: como en todo proceso, un buen comienzo del mismo nos permite aumentar la probabilidad de éxito en la intervención. De esta manera, el definir correctamente el problema en cuestión, nos permitirá escoger la metodología o estrategia más adecuada para el cambio planificado en la organización escogida. Por el contrario, si el problema está mal definido, cualquier metodología o estrategia de intervención, por más creativa o innovadora que sea, no obtendrá los resultados esperados.

Actores involucrados y condiciones organizacionales: una vez definido el problema, debemos localizar cuál o cuáles de las personas al interior o exterior de la organización, cumple con las competencias de liderazgo, conocimientos, motivación y validación, requeridas para guiar el cambio. Cabe destacar que el designar agentes internos o externos posee distintas fortalezas y debilidades. Por otra parte, es necesario evaluar la mejor estrategia comunicacional que acompañará el cambio, junto con reconocer qué áreas de la cultura de cada organización fomentan o inhiben nuestra gestión.

Planificación de la intervención: como en todo proceso de planificación es necesario establecer objetivos claros y medibles a corto, mediano y largo plazo; como también qué estrategia es la más adecuada para solucionar el problema: la metodología de Tres Fuerzas de Lewin, o la de Investigación Acción, por nombrar algunas.

Intervención: la ejecución de las estrategias de intervención deben estar coordinadas en tiempo y duración con el proceso de planificación. Cualquier cambio deberá ser comunicado al resto de la organización, con el objetivo de mantener la credibilidad y plazos establecidos.

Evaluación de la intervención: casi tan importante como una buena definición del problema es, sin lugar a dudas, una buena evaluación del mismo. No sólo por el hecho de establecer mecanismos de control de gestión efectivos, sino también para obtener información clave, muy útil para anticiparse a futuras amenazas.

En resumen, el nuevo y complejo desafío para el área de los recursos humanos, está orientado a detectar las motivaciones y competencias de los trabajadores, con el objetivo de facilitar la movilidad interna, las capacitaciones, ascensos, bonos de producción, etc.; como también generar evaluaciones constantes, que permitan detectar fallas o debilidades en la gestión organizacional.

jueves, noviembre 17, 2005

 

Una biblioteca para nuestros tiempos

El viernes pasado, acaba de ser inaugurado uno de los mayores y mejores aportes del último tiempo para el ámbito de la cultura y la entretención.

En la Región Metropolitana, más específicamente, en la comuna de Quinta normal, a pasos del metro del mismo nombre, se alza la enorme construcción de la nueva Biblioteca de Santiago, diseñada para recibir a miles de personas, y satisfacer mucho más que sólo sus necesidades de lectura.

Se trata de un edificio multimedial que viene a romper con los moldes o estereotipos de aquella biblioteca antigua, obscura, descolorida y silenciosa. Esta nueva forma de enfrentarse a la lectura, por el contrario, se asemeja más a un centro cultural, donde los colores, la interactividad, la luz y la alegría reinan, convirtiéndose en una alternativa más que atractiva.

Sus fortalezas no sólo se presentan en un atractivo stock de 60.000 obras, sino también en su diversificación de productos: 150 computadores a disposición gratuita de los “comensales”, acceso ilimitado a Internet en todo el edificio a través del sistema wi-fi, libros en formato XL –de caracteres magnificados para discapacitados visuales-, y pantallas interactivas que ofrecen un menú de 400 películas.

Como ven, la oferta es muy tentadora.

¿Cómo se puede acceder a este fantástico mundo?

Para la inscripción –anual- sólo bastan $3.000.- para los adultos; $1.000.- en caso de ser estudiante o tercera edad; o nada si se es socio de cualquier biblioteca municipal a nivel nacional.

Entonces, las disculpas para no iniciarse en el fascinante mundo de las letras, el cine, la computación, o el espacio virtual, ya no corren. Mil felicitaciones al Gobierno!.

miércoles, noviembre 16, 2005

 

A comprar El Mercurio!!

Estimados y estimadas, me complace anunciar que mañana jueves 17 de noviembre, en El Mercurio de Valparaíso, este blog será tema de noticia.

Sí, pues mañana mi blog y yo, seremos protagonistas de algunas líneas en este diario. Así que si quieren saber "la historia oculta" de este espacio virtual... revisen mañana las páginas de El Mercurio de Valparaíso (no sé la sección, pero me imagino que Tecnología).


 

Noticias de mi libro

El día domingo 13 de este mes, se cumplieron justo dos meses desde que viajé a Santiago, repleto de ilusiones, para dejar mi libro en algunas editoriales con el objetivo, por supuesto, de que lo evaluaran para una posible publicación.

Como buen ansioso, esto me ha parecido una verdadera eternidad, así que agarré mi celular y comencé a llamar a cada editorial, una por una.

Lamentablemente, lo que escuché fue igual en todas: “Es muy pronto aún para darle una respuesta. Su obra está siendo evaluada, y tendrá noticias nuestras dentro de seis u ocho meses”.

En fin... Al parecer aún no sale humo blanco, pero apenas sepa algo, este blog será el primero en conocerlo.

Ahora bien: si el asunto de las editoriales no resulta, he pensado en hacer una autoedición, u ofrecerlo a algún diario que se interese en distribuirlo, o revista, o supermercado, o kiosco, o lo que sea!

Por último, lo tiro por mi página web. O por capítulos en este blog... pero de que el libro sale… ¡sale!

lunes, noviembre 14, 2005

 

La desvalorización de los títulos profesionales

Creo que estamos todos de acuerdo en que el sistema de educación superior, hasta la fecha, muestra enormes debilidades en la correlación lógica de sus mallas curriculares, versus las exigencias y desafíos del mercado laboral.

No es desconocido, que con la irrupción de cientos de carreras denominadas de “tiza y pizarrón”, las universidades, públicas y privadas, lanzan al mercado, año a año, a miles de profesionales que en teoría pueden ser muy capaces, pero en competencias prácticas…

Sin embargo, cualquiera de estas imperfecciones no es comparable con la tremenda amenaza que, a mi juicio, se acerca inevitable e impostergablemente con la futura reforma a los programas de este segmento de la educación.

Con el objetivo de establecer mejoras efectivas, y atendiendo a la enorme cantidad de quejas sobre lo extenso de la duración de las carreras, en Chile se está pensando en planificar un cambio drástico en la estructura educacional. De un modelo obsoleto de cinco años promedio de duración, pasaríamos a una nueva estructura, donde el estudio de una carrera tradicional sólo requeriría de aproximadamente tres años, acortando, ciertamente, un sinnúmero de cátedras que sólo aportaban a extender los tiempos de titulación.

En el futuro, no sólo se limitarán los tiempos por medio de la condensación de los programas curriculares, sino también los alumnos podrán optar a mayores grados académicos como magíster y doctorados, en el mismo tiempo que antes ocupaban en cursar solamente su pregrado. En otras palabras, en siete años -promedio que un alumno en la actualidad demora en terminar su carrera incluida su práctica profesional y tesis-, los alumnos podrán cursar su pregrado (3 años), una maestría (2 años) e, incluso, un doctorado (2 años).

En teoría, la reforma suena bastante bien, ya que la constante capacitación y especialización de los conocimientos se posiciona, día a día, como el principal eje y motor en la movilidad social. Pero mi temor se enfoca en que este nuevo modelo educacional sólo sirva para reemplazar al antiguo, perdiendo la calidad académica y atractivo de algunos programas de postgrado. Entonces el mercado, a la hora de seleccionar a los nuevos postulantes para su oferta de empleos, podría discriminar como barrera de entrada, exclusivamente, a los profesionales que ostenten un grado de Doctor en la disciplina requerida, descartando al resto que, por distintos motivos, sólo pudo acceder a grados inferiores.

En este contexto, la oferta laboral, estará obligando a sus postulantes a continuar con el mismo tiempo de duración del modelo anterior, con lo que la aplicación de esta nueva metodología será de forma y no de fondo. Entonces, el grado académico, como lo conocemos hoy, perderá su atractivo y valor.

Lo peor, es que una vez perdido el valor intrínseco de los títulos profesionales y sus respectivos grados académicos, las empresas y organizaciones implementarán metodologías de selección de personal mucho más perversas de las que se utilizan hoy en día, toda vez que, perdido el parámetro de comparación, la selección estará sustentada en la preferencia de algunas universidades por sobre otras, y la competencia entre universidades públicas y privadas será mas injusta que en la actualidad.
En resumen, mi pronóstico es que en un futuro cercano todo profesional deberá cursar, casi como una obligación, a lo menos tres grados académicos para ser aceptado en el mercado. Perdiendo el título profesional obtenido en Chile todo valor. Por el contrario, la tendencia estará enfocada a privilegiar los estudios en el extranjero, haciendo mucho más segmentado, exclusivo y condicionado a aspectos económicos los estudios, y por ende, el acceso al campo laboral.

viernes, noviembre 11, 2005

 

La ley de la selva

Pocos libros, seminarios, clases, o reuniones acerca del tema de la gestión y los recursos humanos, pueden otorgarnos información clara, representativa, actualizada, informada y fiel acerca de la lucha encarnizada y descarnada que está ocurriendo el día de hoy en muchas empresas de nuestro país en particular y el mundo en general.

Si crees que este artículo está enfocado hacia aquella rivalidad aparentemente lógica entre compañías pertenecientes a un mismo sector industrial, sectores afines o empresas de histórica competencia... ¡estás muy equivocado!

El conflicto actual, de mayor complejidad que cualquiera de los ya pasados, está ocurriendo justo frente a nuestros ojos, desgastando y destruyendo poco a poco nuestras organizaciones. Si bien la competitividad entre las empresas ha superado en forma y fondo nuestra capacidad de asombro, lo peor está pasando de manera subterránea, no al exterior, sino más bien dentro de nuestras propias oficinas. En lenguaje bélico (muy de moda en estos días), el enemigo no se encuentra afuera… sino al interior.

Según muchos trabajadores, su peor rival es su propio compañero de oficina, ¿qué armas utiliza?

En la mayoría de las ocasiones, la envidia, la mala onda, los rumores, los cahuines, el chaqueteo, etcétera. En este escenario, la productividad se ve entorpecida ya que de nuestra jornada laboral perdemos más tiempo en solucionar dichos problemas que en dedicarnos a cumplir nuestros objetivos.

¿Cuáles son los resultados de esto?

Los resultados derivados de este tipo de situaciones se orientan básicamente a descensos en la curva de productividad, indicadores críticos en el clima laboral, aumento de las licencias médicas, rotación en los puestos de trabajo, ausentismo, stress y otras patologías en los empleados, por nombrar sólo algunos.

¿En qué afecta a la empresa?


Si no sabes en qué forma afecta un mal clima laboral al interior de tu empresa o en qué afecta la inhibición del desarrollo personal y profesional de los trabajadores, o la escasa motivación o capacitación, o el bajo refuerzo o incentivo, o la nula participación de los trabajadores en la toma de decisiones, o la baja preocupación por el bienestar y desarrollo de los empleados y sus familias... prepárate, el enemigo está cerca.

jueves, noviembre 10, 2005

 

TLC: terapia, locura y comercio.

¡Hasta que salió!

Es tiempo de fiesta y celebración, los tan ansiados Tratados de Libre Comercio (TLC) llegaron por fin. Y junto con ellos, la enorme campaña mediática desde distintos sectores económicos, políticos y sociales, que nos saturan sobre las innumerables ventajas que nos otorgan dichos tratados no sólo como país, sino también a nivel regional y personal. Pero...

Más que sólo la promesa de un futuro esplendor y el tan ansiado “AUGE” (el económico), los TLC se han transformado en motivo de desequilibrio, anormalidad, psicosis y locura por parte de un país, que sólo desea ser parte activa de múltiples intercambios de productos y servicios desde y hacia los enormes bloques económicos. La oferta es tentadora, ya que podríamos pasar de ser un país subdesarrollado, o mejor dicho, en vías de desarrollo, a lo mismo pero... con arancel diferenciado!.

Es cierto que los tratados de libre comercio son una gran oportunidad, ¿pero te has preguntado para quién?

El estado de desequilibrio radica en que estamos conscientes (o a lo menos creemos estarlo) que la firma de estos acuerdos económicos repercutirá en nuestras vidas de manera positiva. Lo negativo es que no sabemos de qué manera será, y lo peor, que no tenemos idea de qué requerimos o qué debemos hacer como personas, organizaciones, regiones o país para poder alcanzarlo y aprovecharlo en plenitud.

Ante tamaña tormenta de información y buenos augurios, nuestro juicio de realidad se perdió hace algún tiempo. Creemos que sólo basta con existir y prepararnos para recibir todo lo que nos depara esta fabulosa oportunidad. ¿Qué tenemos que hacer para ello? No importa, los tratados son tan perfectos que sólo basta sentarnos y disfrutar.

Chile desde tiempos inmemoriales se ha caracterizado y distinguido por sus recursos naturales y prestación de servicios. Vendemos lo que tenemos y lo que podemos a bajo costo y de forma natural y lo compramos de vuelta ya manufacturado y a diez veces su valor. En este contexto, el nuevo desafío está en agudizar las ventajas competitivas y comparativas con el fin de crear valor a nuestras compañías y así poder diferenciarnos. La oportunidad que se nos brinda es la inversión en investigación y desarrollo.

Sin embargo, y aunque Darwin murió hace algún tiempo ya, su legado se hace patente y aquella ley en que el pez más grande se comía al más chico, o en otras palabras la selección natural de la vida, es ciertamente lo que nos puede ocurrir si no nos preparamos y anticipamos de manera correcta a esto que se nos acerca.

En este sistema de economía social de mercado ya no existen ni se aceptan los apadrinados, las empresas deben y tienen que adaptarse a su entorno o morir incuestionablemente. Si esto es bueno o malo no es fruto de este artículo, mas bien, lo que pretendo es describir y caricaturizar lo que la firma de un papel puede trastornarnos a niveles insospechados. La psicosis y algarabía que ha gatillado en nuestra sociedad la firma de los tratados tiene múltiples interpretaciones, la mas obvia es que toda la información que poseemos está orientada en un solo sentido, la del crecimiento, o mas bien, la “posibilidad” que tenemos de crecer y de que nuestras empresas puedan y deban competir satisfactoriamente en este mundo “globalizado?”, incierto y vertiginoso. Como dije, el desafío es muy complejo pero quiero detenerme solo en un punto de muchos a analizar, las micro, pequeñas y medianas empresas. Aquellas que son el 80% del número de empresas, que contratan similar proporción de mano de obra y que colaboran con el 20% del PGB. Sí, aquellas en las cuales se sustenta el trabajo de un país pero no su PIB, tal vez por ello no tan priorizadas.

De aquellas empresas quiero centrar este comentario, de su pasado, presente y por sobretodo su futuro. Si en la actualidad dichas empresas ya se encuentran en dificultades producto de su inexperiencia... que les espera para el futuro?

De lo anterior debemos preguntarnos: de que manera podemos incluir a este grupo en este “maravilloso futuro”?

Las expectativas son muchas y muy variadas, a lo menos creemos que con la firma de los TLC nuestra economía junto con nuestras empresas se reactivarán y peor aún la repartición mas equitativa de nuestros recursos mejorará es ciertamente eso, expectativas.

El desafío está en optimizar la gestión de nuestras empresas por un lado, para ello, deben existir, difundirse y gestionarse políticas de gobierno claras en este sentido. La economía es una ciencia social y como tal las expectativas de quienes la componemos es fundamental. Pero estas expectativas deben ser aterrizadas y fundamentadas, un tratado de libre comercio es solo una herramienta económica, el como se utilice o se aproveche dicha herramienta estratégicamente para nuestro país es la gran tarea.
Así que prepárate, mas que nuevos tratados lo que necesitamos como país ya sea a nivel personal como empresarial es una buena terapia para la actual locura del comercio (TLC).

miércoles, noviembre 09, 2005

 

Virología Organizacional

Uno de los más complejos desafíos en la actualidad para la ciencia en general, y la medicina en particular, es sin lugar a dudas el estudio de la mutación continua de virus y bacterias como el VIH, o la neumonía atípica.

En este contexto, investigaciones recientes suministran día a día información relevante acerca de cómo estos virus burlan de tal manera al sistema inmunológico, que hacen que éste parezca voluble y poco eficaz a la hora de neutralizar, eliminar o acceder a la información requerida para controlar los síndromes, patologías o enfermedades derivadas de estos males. Titánica tarea si consideramos que estos microsistemas pueden captar la información de su ambiente y adecuar sus estructuras, flexibilizándose para asegurar su preservación en el tiempo.

No es la primera ni la última vez que el ser humano puede -y debe- aprender de la naturaleza, imitando o emulando sus procesos para su desarrollo. Dejemos por un segundo los desafíos de la medicina (augurando por cierto los mejores deseos) y centrémonos en cómo podemos metaforizar, para luego replicar estos desafíos e investigaciones al ámbito de la gestión organizacional.

Tal como los virus sortean los estímulos de su entorno, las organizaciones (como sistemas), deben flexibilizar sus estructuras y procesos, adecuándose y respondiendo a los requerimientos, oportunidades o amenazas de su ambiente de manera efectiva y, por sobre todo, sin tantos heridos o muertos en este camino.

No cabe duda que nuestras empresas, a la hora de enfrentarse a los innumerables conflictos diarios, prefieren u optan a cambios drásticos en su personal o procesos de gestión, como despidos masivos, rebajas salariales, detrimento de los bonos de producción u otras estrategias similares, antes de ni siquiera plantearse por un minuto repensar o reevaluar su organización.

La flexibilidad organizacional, entendida como el continuo proceso del repensar, reevaluar y reorganizar la empresa, pero sin perder su esencia (que no es otra cosa que el know how, el aprendizaje organizacional y la gestión del conocimiento), se presenta como una alternativa más que válida y que termina con aquella añeja escisión entre organización y empleados.

¿Cómo?... bajo el modelo de la planificación estratégica y la distribución correcta y pensada de los recursos disponibles, extrayendo lo mejor de nuestros empleados -desde un punto de vista antiguo- o, en términos más modernos, optimizando la relación de la empresa y nuestros socios estratégicos, por medio de la capacitación continua, motivación estratégica, potenciando sus competencias, y alineando valores comunes. Todo ello para cumplir los objetivos de la organización, pero también de sus empleados, promoviendo a mi juicio, la enseñanza de los virus que es el aunar esfuerzos, ya que todos pertenecemos a este nuevo paradigma: “la virología organizacional”.

martes, noviembre 08, 2005

 

Carta al Diputado

Siempre he admirado a aquellas personas que son capaces de sobreponerse a sus problemas y, más aún, poseen la capacidad de embarcarse en desafíos sociales, no por un bien personal, sino que, muy, por el contrario, por el bien de muchas personas. Me refiero a aquellos líderes que son capaces de pelear por causas justas, siendo muchas veces incomprendidos y, otras tantas, sin contar con el total e irrestricto apoyo que merecen.

Esa virtud o fortaleza interior, muy a mi pesar, no se encuentra dentro de mi repertorio conductual o, en otras palabras, entre mis competencias o aptitudes frente a la vida y sus desafíos. Desde siempre, mi relación con la ceguera ha sido más bien ermitaña e individualista. Las razones no se orientan fundamentalmente a mi desconfianza o incredulidad en los procesos sociales, o… no tanto. Más bien, obedecen a mi firme convicción en las micro revoluciones, que no son otra cosa que generar cambios sociales, pero desde una base personal. En otras palabras, se trata de contagiar los cambios necesarios para un grupo de personas, pero desde abajo, como una hormiguita… despacio pero seguro.

En este sentido, mi estrategia está enfocada a demostrar que los discapacitados podemos hacer muchas cosas y yo, como discapacitado, tengo esa misión al interior de mi círculo social, compuesto no sólo por mi familia y amigos, sino también por mi validación, inserción e integración ante los ojos de todo a quien conozco. Desde esta perspectiva, cada discapacitado tiene el deber de enfrentar sus problemas y luchar por sus desafíos personalmente y, todos juntos así, podremos cambiar -lenta pero efectivamente- los estereotipos y prejuicios que nos rodean.

Este por lo menos era mi pensamiento hasta hace algún tiempo -aunque en cierta manera aún tengo algo de aquello-, pero una suma de problemas y discriminaciones me hicieron, hace unos años, cambiar mi postura. En un minuto determinado sentí que el ostracismo, o guardarse los problemas para uno, ya no servía, y que la alternativa para el cambio era exponer las injusticias a las instituciones que nos cobijan y gobiernan, aquellas que pueden, y deben, representarnos y generar cambios positivos en los temas de la justicia social.

Como contaba, una serie de injusticias y discriminaciones me hicieron mirar nuestro sistema sociopolítico y, por un minuto, imbuirme en él creyendo ciegamente todas las frases bonitas y discursos conmovedores que aparecen, casi siempre, en época de elecciones. Con toda mi fe puesta en nuestro sistema político, le escribí una pequeña pero sentida carta, a un honorable parlamentario de nuestro país -de quien prefiero guardar reserva de su nombre-, miembro de la comisión de discapacidad de la Cámara de Diputados. Textualmente, la carta decía lo siguiente:


Viña del mar, 3 de octubre de 2003
Señor
H. Diputado de la República de Chile
Presente

De mi consideración:

Por medio de esta carta y junto con saludarlo de manera muy afectuosa por su constante preocupación en la Cámara de Diputados frente al tema de la discapacidad, quisiera contarle mi propia experiencia como discapacitado la cual, pretendo y espero, le sea de utilidad y sirva aunque sea en parte, para avanzar en el camino de mejorar el espacio que esta realidad tiene dentro de nuestra sociedad.

Mi nombre es Claudio Gregoire. Tengo treinta años, y desde hace trece sufro de ceguera total debido a una malformación en mis vasos sanguíneos.

Gracias al apoyo de mi familia, mi novia y mis muchos amigos, más una cuota importante de esfuerzo personal, he podido desarrollarme efectivamente como persona y profesional. En este último ámbito, en la actualidad ostento con mucho orgullo mi profesión de Psicólogo, y me encuentro terminando mi Magíster en Gestión Organizacional con muy buenas calificaciones.

Este desarrollo sostenido de mis potencialidades, ha traído como consecuencia que mis conocimientos puedan ser aplicados en distintos contextos laborales, como en el Centro de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; profesor de la carrera de Tecnología Médica (ambas actividades en la Universidad de Valparaíso); y psicólogo clínico en forma particular. Además, escribo periódicamente en El Mercurio de Valparaíso columnas de opinión sobre temas de Gestión en Recursos Humanos, y dicto algunas charlas motivacionales en distintas empresas. Como usted puede apreciar, me encuentro bastante realizado en lo laboral, y mucho más en lo personal.

Lamentablemente, estoy muy conciente que mi desarrollo profesional no se condice ni relaciona con un inmenso porcentaje de ciegos en particular, ni con el resto de los discapacitados, en general.

La motivación de esta carta, no es el de exponerle las causas que a mi parecer provocan y mantienen esta situación en nuestro país, y si bien tengo variadas teorías al respecto prefiero, por lo extenso de la materia, dejarlo para otra ocasión.

Lo que si quisiera, es manifestarle a usted, como el principal referente de estos temas en nuestra H. Cámara de Diputados, algunos aspectos puntuales que me han ocurrido en estos últimos años, y que me han hecho meditar y cuestionar la real conciencia social que se tiene en nuestro país sobre la discapacidad, y sobre las personas que la poseemos.

Debo comenzar con decirle, que mi forma de ser ante este tema había sido bastante pasiva, hasta hoy, en que me atrevo a enviarle esta carta. En el pasado, en cambio, solía racionalizar los malos momentos y minimizar sus efectos en mí, pero creo eso había sido un error, y que es un deber de mi parte colaborar de manera activa con el resto de chilenos que sufren a diario injusticias por su condición, con la única motivación de poder colaborar así -al menos desde el plano de las ideas- en poder proponer soluciones o, en su defecto, poder comunicar a actores sociales claves como usted, algunas anomalías que pueden, y deben, ser acogidas y superadas por nuestra sociedad.

Es probable que si le relato el hecho de que al intentar estudiar Psicología en las universidades tradicionales de la zona fui rechazado y discriminado, estaría reiterando una historia presente en múltiples cartas que debe recibir con regularidad, por lo que no creo pertinente profundizar en este tema.

Lo que sí me pareció extraño, y muy -pero muy- lamentable, es lo que me sucedió hace poco más de un año. En ese tiempo, mi hermano mayor se disponía a casarse, y como un gesto de hermandad e infinito afecto tomó la decisión de nombrarme como su Testigo ante el Registro Civil, gran honor que estuve dispuesto a recibir, y muy agradecido por lo demás.

El problema, es que la encargada del Registro Civil no opinó lo mismo, argumentando que un ciego no podía ejercer tal rol. ¡Imagínese que en aspectos laborales y sociales, mi grado académico me valida para diagnosticar y ayudar a personas en aspectos de salud mental, poder gestionar y resolver problemas graves al interior de una empresa y sus empleados, poder transmitir conocimientos a mis alumnos, presentar mis ideas en un periódico regional, ser protagonista de distintos programas y entrevistas en medios de comunicación de alcance regional y nacional… pero no para ser agente activo en el matrimonio de mi único hermano! A lo menos ridículo ¿o no?

Por supuesto, esto me provocó un gran malestar y pena, pero para no trizar ese maravilloso momento, no quise hacer nada al respecto. Obviamente este no ha sido el único problema al que me he visto enfrentado sólo por el hecho de ser ciego, ni tampoco será el último, pero creo que puede servir como muestra del profundo dolor que puede provocar la no inserción social.

Para terminar con esta carta -que ya parece un proceso de catarsis-, deseo plantearle una inquietud muy particular.

Si bien es cierto que históricamente los discapacitados visuales pertenecen a un estrato socioeconómico mas bien disminuido (por diversas razones que no quiero profundizar), no es menos cierto que un grupo, aunque aún muy menor, estamos luchando por desarrollarnos con muy buenos resultados, senda por la que espero el día de mañana avancemos muchos más.

En este contexto, nuestras necesidades y requerimientos son cuantitativa y cualitativamente distintas al resto de los discapacitados. Pues bien, debido a una necesidad de transporte -ya que las clases que imparto en la Universidad se dividen entre sus sedes de Valparaíso y San Felipe, además de otras razones-, estoy evaluando la factibilidad de adquirir un auto para que este sea manejado por un chofer, y poder así solucionar en buen grado mi problema de independencia y comodidad, pues hasta hoy debo depender de la buena voluntad de mi hermana o algún amigo para que me traslade de un lugar a otro, situación que, por las obvias actividades de cada uno, se hace algo complicado.

En esto estaba, cuando un cercano me planteó la idea de averiguar si los ciegos teníamos alguna clase de franquicia o liberación de aranceles, como en el caso de discapacitados físicos, o como sucede en otros países como Argentina y España, por ejemplo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando en el COMPIN me informaron que esto no era así. La razón: los ciegos no podemos manejar.

Estimado Diputado, francamente entiendo –aunque no justifico- que exista la discriminación en nuestra sociedad, ya que es un fenómeno presente en muchas otras. Pero lo que no entiendo, ni justifico, ni avalo, es que exista discriminación entre los mismos discapacitados. ¡Eso no!
En todo caso, este es uno de muchos ejemplos, y creo que debe ser por el origen o sustento de nuestra patología, ya que en la mayoría de los casos los ciegos no necesitamos artefactos para adecuar, sino más bien la ayuda para utilizarlos.

Como le dije, existe un grupo minúsculo al que una ayuda o facilidad de este tipo… ¡NO
REGALO!, podría favorecer en enorme medida a una mayor integración e inserción social, y a la optimización de nuestro desarrollo profesional.

Seguramente esta carta tendrá que pasar por varios filtros, como secretarias, asesores etcétera, antes de llegar a usted. Incluso es muy probable que nunca llegue a destino. Pero si alguna vez la lee, me gustaría que tomara mis palabras y ejemplos, y pudiese realizar alguna gestión para solucionar este tipo de situaciones. Ahora bien, si usted desea contactarse conmigo y poder discutir ciertos temas, estaría encantado. Para ello, al final de esta ya larguísima misiva, le dejo mis datos.

Debo aclararle que mi intención al escribirle no es la de servir como conejillo de indias o como objeto político, en términos de aparecer en la prensa o algo así. Por el contrario, una de las razones del porqué me he puesto en contacto con usted, es porque lo considero distinto a otros políticos que me ha tocado conocer y que han tenido esta intención. También es muy probable, y sobre todo conociendo la lentitud referida a modificar nuestra legislación, que cuando este asunto esté resuelto yo ya tenga mi ansiado automóvil. Pero mi intención es otra, y es sólo aportar en una milésima parte a que otras personas ciegas puedan, a futuro, tener mejores posibilidades e igualdad de oportunidades en Chile.

Dándole las gracias por su tiempo y gestión, se despide agradecido y esperanzado,

Claudio Gregoire
Psicólogo

Como en toda historia, uno siempre espera un final feliz. Un final de película gringa. Un final donde el protagonista, con la ayuda y conciencia de todo su pueblo y, por sobre todo, de sus gobernantes, logra resolver sus problemas. Un final que represente vívidamente la unión, la hermandad, el servicio público y la solidaridad. Un final que nos impulse a creer en nuestras autoridades, ignorando a esos millones de personas que en Chile no se ven seducidos a inscribirse en los registros electorales. Un final que nos demuestre que ellos son los equivocados, porque nuestros problemas sí son importantes para nuestras autoridades, quienes realizan todos los esfuerzos por resolverlos. En fin… un gran final.

A continuación le escribiré, también textualmente, el final de esta historia: la respuesta recibida, también vía correo electrónico, un par de días después. Las conclusiones corren por su cuenta.

La respuesta fue:

Acuso Recibo.

lunes, noviembre 07, 2005

 

Transantiago: Esto recién comienza.

No cabe duda que Santiago, capital de Chile, desde hace unos buenos años venía pidiendo a gritos una modernización real al sistema de transporte público. Si bien, el metro es una joya que nos llena de orgullo a todos, no es menos cierto que éste no da abasto ni cobertura para todos, y trasladarse de un lugar a otro vía microbús, se convertía en una experiencia muy desagradable que avalaba a gente como yo, detractores de las grandes urbes y admirador de la vida en provincia, a evitar viajes innecesarios a esta ciudad.

Pero por razones de trabajo, desde hace unas semanas he tenido que ir a hacer clases a un Magíster de Recursos Humanos y un Diplomado en Gestión Organizacional, que está dictando la Universidad de Valparaíso en su sede de Av. Apoquindo. Por fortuna, desde Viña me bajo del bus en la estación Pajaritos del metro, y llego directo a Escuela Militar, estación que queda súper cerca de la universidad, por lo que me ahorro todo viaje en micro.

De todas maneras, hablando con mis alumnos, amigos u otra gente, o bien escuchando las noticias, me he enterado de los múltiples problemas e inconvenientes que ha sufrido el ambicioso pero necesario plan “Transantiago” en su fase de puesta en marcha.

“Transantiago” pretende no sólo agilizar y ordenar el caos permanente que existía, sino también modernizar y otorgar una calidad de vida mucho mejor a los habitantes capitalinos. Pero como todo cambio profundo, este necesita una estrategia de intervención efectiva que apoye la planificación del proyecto, que a estas alturas, dudo de su rigurosidad.

No quiero ser antojadizo en evaluar los conocimientos de gente –creo- experta en el tema, pero a hechos como los problemas de los lomos de toro, el tránsito expedito por debajo de algunos paso bajo nivel, o la desinformación reinante de los usuarios sobre los horarios o nuevos recorridos, y reconociendo que los grupos de poder excluidos de esta nueva torta como los antiguos dueños de líneas de microbuses deben estar colaborando en algo para que esto no funcione, debo enfatizar que nunca había visto estrategia comunicacional más mal hecha que la del Transantiago.

Si ya es reconocido que mucha gente ha tenido problemas de plantones eternos, desinformación, de golpes al pasar lomos de toro, o bien, tener que levantarse mucho más temprano que de costumbre, ¿a quién se le ocurre el slogan que ponen en los comerciales, apoyando al proyecto que dice: Transantiago… esto recién comienza? En este contexto la frase, más que a esperanza, suena a verdadera amenaza.

domingo, noviembre 06, 2005

 

Foro Presidencial: las respuestas que queremos escuchar.

En época de elecciones todos los miembros de una sociedad, sin excepción, cobramos un inesperado valor para la clase política. Gracias al voto las diferencias económicas, sociales o culturales desaparecen, presentando un valor común para todos. Es precisamente cada cuatro años, cuando extraen de su repertorio conductual sus mejores estrategias y slogan publicitarios para cautivar y ganar la confianza de potenciales electores, y así poder alcanzar un puesto en el tan ansiado mundo del “servicio público”.

Lamentablemente, toda esta cercanía con la gente, como también las ansias y ganas por conocer sus problemas y resolverlos, en muchos casos desaparece junto con el conteo de los votos. En el futuro, mientras dura su mandato, de sus caras y propuestas… ¡ni idea!

En el último foro presidencial, como país, tuvimos la exquisita oportunidad de conocer, superficialmente, lo que realmente piensan los candidatos sobre los temas sensibles que nos agobian (o a lo menos, eso creía yo). Con preguntas como: ¿a qué se aferra cuando está en problemas o debe tomar alguna decisión? O ¿cuál cree usted que debe ser la futura relación con los Estados Unidos?, mis expectativas sobre conocer lo que piensan los presidenciables se desmoronaron.

No quiero decir que aquellos temas no sean importantes, pero ciertamente para un porcentaje no menor de la población -los que intentan sobrevivir con el sueldo mínimo, y los que ven truncadas sus expectativas y sueños por ganar menos de 400 mil pesos mensuales- creo que es mucho más atractivo discutir de otras cosas, por banales o insignificantes que les parezcan a los medios de prensa.

A mi juicio, la historia personal de los candidatos es un material inagotable que podría darnos luces de lo que harían en un potencial gobierno. Así, si uno de los mayores temas en discusión y, caballito de batalla de muchos de ellos, es la enorme desigualdad e inequidad en la repartición de los recursos económicos, públicos y privados… ¿como no hincar el diente en descubrir cómo pueden mejorar algo que, históricamente, ellos mismos han aplicado?

En el currículo de los candidatos, todos, sin excepción, han ocupado cargos importantes de jefatura, o bien son dueños de algunas empresas. Bachelet ha sido ministra de Salud y Defensa. Piñera es dueño de muchas empresas. Hirsh ha sido embajador y es dueño de algunos locales fotográficos. Lavin, ha sido alcalde y es uno de los dueños de una Universidad.

Con este prontuario histórico, me hubiese gustado saber cuál era la diferencia de lo que ganaba el junior con respecto al gerente o director de su organización, en la época que ellos eran jefes o dueños de grandes responsabilidades.

Si en Chile la dispersión entre el segmento que más gana, con respecto al que menos lo hace es de 14 veces, apuesto que en estos casos la desigualdad es igual o mayor.
Entonces, ¿cómo puede lograr una persona que un país entero pueda resolver sus inequidades, cuando a nivel personal, y en organizaciones mucho menos complejas no lo han podido hacer?

sábado, noviembre 05, 2005

 

¿Una nueva generación?

Demás está decir que los tiempos han cambiado, frase típica y muy recurrida por todos nosotros. Pero, en el ámbito laboral queramos o no, esta frase cada día se hace más evidente.

Lejos, muy lejos quedaron los tiempos en que una persona a muy temprana edad ingresaba a una compañía y desde ahí planificaba su vida en relación a su esfuerzo y las posibilidades reales y concretas de ascenso. Eran buenos tiempos según algunos, pero, por desgracia o no, en la actualidad dicha forma o estructura laboral está más para el museo del empresario que para un proyecto real de cualquier joven.

En estos tiempos, los paradigmas han cambiado, y las compañías ya no ofrecen empleo, sino mas bien trabajo. La modalidad de trabajar en proyectos o cambiar muy frecuentemente de empresa, es signo inequívoco de nuestra era. Por otro lado, las compañías -por motivos tan distintos como un entorno cambiante o las necesidades y demandas de la gente-, priorizan más las metas alcanzadas por sus empleados que el tiempo que ellos dedican para alcanzarlas. El discutir o tratar de revertir esta situación es una lucha estéril, el camino va más bien por otro sentido: cómo podemos desempeñarnos de la mejor manera posible en este entorno y tratar de sobresalir y cumplir nuestras propias metas.

En este sentido, las nuevas generaciones, poco a poco, están entendiendo el cambio. En las universidades, institutos y centros de formación técnica cada día son más (aunque en baja cantidad todavía) los jóvenes que aspiran y se capacitan en esta nueva forma de concebir la realidad. Este nuevo cambio paradigmático no sólo requiere de un alto grado de tolerancia a la frustración, sino también, de un cambio de estructura mental y muchas ganas de emprender nuevos desafíos muy distintos a los de hace algunos años.

El desarrollar sus propias ideas y proyectos, el impulsar nuevas empresas, el gestionar las compañías de un modo distinto y, sobre todo, el asumir el riesgo como parte de la vida, es definitivamente la condición primordial que deben fomentar e incentivar los centros de formación profesional. De este modo, los nuevos trabajadores del mañana, podrán desenvolverse de una manera ágil y efectiva, que de paso contagiará a más y más jóvenes situando a nuestro país, como una nación más progresista e innovadora.

Ahora bien, esta nueva realidad no está totalmente masificada, por lo que es el gran desafío de los centros de estudio y la mejor manera de que éstos se distingan y creen un valor agregado a sus mallas curriculares. Si esto no es así, cada día más nuestro país presentará problemas de empleo, razón principal para que nuestros profesionales más brillantes emigren hacia nuevos y mejores horizontes, consecuencia lógica y distinguible de un estado de frustración y apatía en su futuro.

Para finalizar, creo que este es el tiempo de cambiar, contamos con las capacidades para ello. En nuestro país las universidades ya están en ese camino, sólo necesitamos unir criterios y orientarnos hacia el mismo sentido. Si no, el concepto de una nueva generación será siempre un proyecto inalcanzable.

viernes, noviembre 04, 2005

 

El empresario del mañana

Seguramente muchas veces te has preguntado ¿qué necesito o qué características o cualidades debo tener para ser un empresario exitoso el día de mañana?

El concepto de empresario ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. En sus comienzos, un empresario debía partir de la base de una buena idea. La creatividad era sin duda, el bien más preciado y mejor pagado. Luego, no sólo bastaba tener una buena idea, sino también, o más importante aún, era contar con un capital para implementar dicha idea... o, mejor aún, contar con un buen capital para financiar las ideas de otros que, a nuestro juicio, parecieran rentables y atractivas.

En estos tiempos, muchas personas tienen buenas ideas, algunas pocas poseen el dinero para financiarlas, pero sólo las menos se atreven a asumir los riesgos que hoy en día se presentan al iniciar este fascinante camino.

El empresario moderno o emprendedor, es una persona que sin duda, posee no sólo una visión de la realidad muy particular, sino también una fuerza, espíritu y tesón que lo distingue del resto. Las ideas, se compran o se consiguen, el financiamiento también, pero la fuerza o el atrevimiento de abandonar lo seguro y confortable y sumergirse en lo desconocido y enigmático es, a todas luces, lo que diferencia y caracteriza a este proyecto del presente y producto del mañana.

El afirmar que esta clase de personas o, mejor dicho, que las características cognitivas, emocionales, conductuales y espirituales son genéticas e imposibles de aprender es, a lo menos, peligroso.

Definitivamente, el esfuerzo, la necesidad y un poco de motivación son los ingredientes necesarios para comenzar la mutación de hombres y mujeres del hoy, a hombres y mujeres del mañana viviendo en el presente.

Si te sientes representado con lo anterior, y quieres poder mostrar a tus hijos algo hecho por ti, que te identifique y de lo cual te sientas orgulloso, prepárate, estudia, capacítate, modernízate y, sobre todo, mentalízate que tu camino recién comienza y que el producto de él no sólo será motivo de orgullo para ti, sino también dará trabajo a muchas personas y colaborará con la reactivación de nuestro país, que tanta falta le hace.

jueves, noviembre 03, 2005

 

Blogs compatibles con software para ciegos

No cabe ninguna duda que los avances tecnológicos nos enfrentan, minuto a minuto, a complejos pero fascinantes desafíos en nuestro diario vivir. Con la misión de comunicarnos, entretenernos o, simplemente, facilitarnos las cosas, inventos como la televisión, los teléfonos celulares, el computador e Internet, se han posicionado como las herramientas más utilizadas, hoy por hoy, al servicio de las personas y sus necesidades.

Lamentablemente, en muchas ocasiones dichos inventos no se encuentran disponibles para la mayoría de la población, ya sea por motivos económicos, o por otro tipo de barreras de acceso.

Sin duda, estos instrumentos fueron diseñados para las grandes mayorías, sin tomar en cuenta que existen algunos potenciales demandantes que, por distintas discapacidades físicas o sensoriales, no pueden optar a su uso, a menos que se diseñen otros aparatos con ese fin. Por fortuna, existen empresas que se dedican a cubrir este nicho de mercado, produciendo objetos que, muchas veces reemplazan el sentido perdido.

El programa de computación Jaws, es uno de aquellos inventos diseñados para adaptar a los ciegos, todo el inmenso y hasta hace poco tiempo desconocido mundo de la computación. Su funcionamiento es muy sencillo: el programa, a través de un sintetizador de voz, verbaliza todo caracter escrito en el monitor, bastando sólo la manipulación del teclado para abarcar casi cualquier aplicación del computador o Internet.

Gracias a este software, muchos discapacitados visuales podemos acceder día a día al fascinante espacio virtual, pudiendo no sólo utilizar perfectamente programas como Word o Excel, sino también leer directamente nuestros propios correos electrónicos, visitar ciertas páginas web, o comunicarnos vía Messenger.

Pero existe hoy en día, un nuevo instrumento de comunicación virtual que, según algunos, viene a revolucionar todo lo conocido: los blogs, verdaderas bitácoras donde cualquier persona puede publicar periódicamente ideas, conceptos, reflexiones, anécdotas, proposiciones o lo que estime conveniente. Desde su invención, hace unos cuatro o cinco años, su crecimiento ha sido vertiginoso y sus proyecciones… insospechadas.

Pero por desgracia, dichos blogs poseen, casi en su mayoría, una falla estructural de incompatibilidad con Jaws. Por causas desconocidas para mi, casi la totalidad de las plantillas prediseñadas para blogs hacen que Jaws tienda a leer el texto publicado de forma muy extraña. Para poder ejemplificarlo, es como que un gringo esté leyendo un texto en español, obviamente, sin saber ni una palabra.

Este fenómeno ocurre en la mayoría de los blogs que he visitado. Pero por esas casualidades de la vida, al primer blog que ingresé fue al de José Miguel Villouta, un conocido conductor de radio y televisión chileno. En un comienzo, no sabía por qué sólo su blog presentaba una compatibilidad perfecta con Jaws, pero ciertamente era el único de los que había visitado que tenía estas características.

Cuando con Daniela, mi esposa, creamos mi propio blog, probamos muchas alternativas para que fuera compatible con Jaws, pero sólo cuando aplicamos la misma plantilla del blog de Villouta… la cosa funcionó.

Por eso estoy escribiendo este artículo, para que todo el que lo lea, pueda saber que la plantilla llamada Sand Dollar es la única que hasta el momento me ha resultado compatible con Jaws, el programa para ciegos más utilizado a nivel mundial.

Así que si quieres que tu blog pueda ser leído por todo el mundo, te invito a cambiar tu plantilla -aunque no sea de las más bonitas-, y transformar tu blog en una publicación accesible para todos. Ahora bien, si tienes amigos que también tengan su blog, recomiéndales este cambio!

Viva la “NO” discriminación!

miércoles, noviembre 02, 2005

 

Carta abierta por la No Discriminación

Viña del Mar, 21 de septiembre de 2005

De mi consideración:

Creo que la discriminación para el ser humano, lamentablemente, es tan natural como respirar o comer. Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos discriminado a alguien, ya sea positiva -como sobreprotección-, o negativamente -como rechazo-.

Esta semana se ha puesto en la agenda pública el caso de tres jóvenes ciegos que, tratando de ingresar a distintas carreras universitarias, fueron rechazados por el sólo hecho de ser “discapacitados”.

Por distintas razones, no es ni la primera, ni la única, ni la última vez que ocurre esta situación en universidades, como tampoco en colegios o empresas chilenas. Debido a la ignorancia y los prejuicios de nuestra sociedad, día a día se cierran puertas y oportunidades para sectores de nuestra población cuyo principal pecado es poseer una discapacidad, y muchas ganas de surgir.

Si bien no estamos frente a un hecho inédito ni aislado, el problema está en que son estas mismas instituciones educacionales, las encargadas de pensar nuestro país en el futuro y, coherentemente con eso, educar y guiar a nuestros jóvenes con las competencias y conocimientos necesarios para colaborar con el crecimiento y desarrollo nacional –obviamente- libre de prejuicios.

El lunes 5 de septiembre, Daniela, mi señora, me contó acerca de esta noticia que aparecía en las páginas de los diarios, minutos en las radios y las pantallas de los canales de televisión.

Fue justo ella, mis ojos, quien me informaba de una historia vieja y archiconocida para mi, ya que soy uno de los muchos que algún día tuvo la irresponsabilidad de creer que, a pesar de mi ceguera, podía pararme delante de este mundo convulsionado, incierto e impredecible, y enfrentar nuevos y complejos desafíos, con un sentido menos, pero con una visión estratégica de la realidad, motivación, esfuerzo, disciplina y mucho trabajo.

Fue así como a comienzos de la década de los noventa, me dirigí a las dos más prestigiosas universidades tradicionales de mi región de Valparaíso, para decir con voz fuerte y clara que quería ser Psicólogo. Como en los casos anteriores, la respuesta fue negativa, ya que nadie podía estudiar Psicología siendo ciego.

La verdad, es que eso lo escuché no sólo cuando quise ser Psicólogo, sino también cuando quise realizar un MBA, cuando tuve la idea de casarme, o cuando dije que quería escribir un libro.

Pues bien, a mis 31 años, y después de mucho esfuerzo, puedo decir que pude y estoy logrando mis metas. Como algún día lo soñé, hoy soy Psicólogo, tengo un MBA, estoy felizmente casado y acabo de terminar mi primer libro, que saldrá a la luz apenas encuentre una editorial interesada en publicarlo.

En fin, he podido cumplir todos mis sueños, como muchos ciegos que se atrevieron a estudiar y ahora son abogados, profesores, antropólogos, etc., a pesar de estas instituciones que creen lo contrario. Con esto no quiero crear la fantasía de que los discapacitados podemos hacer cualquier cosa (¿puede alguien en realidad?) pero sí que con motivación y esfuerzo, instituciones que no discriminen, y el apoyo invaluable de nuestra familia y amigos, podemos transformar una “aparente” debilidad, en reales fortalezas.

Atentamente,

Claudio Gregoire P.

martes, noviembre 01, 2005

 

Por fin terminé mi libro!!

Luego de dos años de mucho trabajo, es para mí un gran honor poder contarles que acabo de terminar mi primer libro, cuyo título es: “Visión de futuro: de debilidades a fortalezas”.

En él realizo una descripción crítica sobre nuestra particular relación y comportamiento al enfrentar nuevos y complejos desafíos que nos impone este mundo convulsionado, incierto e impredecible, donde la estabilidad es un concepto del pasado, y nuestras competencias y recursos personales se posicionan como nuestro mayor capital.

En este contexto, acentúo mi mirada en dos ejes que me parecen fundamentales: el trabajo y nuestras relaciones interpersonales.

“Visión de futuro: de debilidades a fortalezas”, posee una filosofía y una psicología muy particular. La primera está orientada, o más bien sustentada, en una premisa básica que recorre todo el libro: el emprendimiento, la motivación, el esfuerzo, la disciplina y el trabajo son los ingredientes fundamentales para enfrentar los conflictos y problemas. Por otra parte, la psicología del libro tiene relación con que la mayoría de las personas suelen caer en una tentación muy cómoda: la eterna comparación con el otro. Dicho mecanismo de defensa nos permite atribuir nuestros fracasos siempre a causas externas como la falta de oportunidades, enfermedades, separaciones, problemas económicos, etc., mientras que muy pocas veces cuestionamos qué estamos haciendo mal.

Para resolver lo anterior, como muchos libros, relato en formato biográfico sucesos de mi vida, y como pese a una discapacidad visual, pude lograr mis metas y objetivos. Pero el hecho de presentar mi historia pertenece a una estrategia que trata de enganchar al lector, haciéndolo caer en lo mismo de siempre, la lástima y admiración a conductas que, al parecer, sólo pertenecen a un grupo minúsculo de personas que, por supuesto, están muy alejadas de él. Una vez logrado esto, le planteo al lector que recuerde su propia historia y reconozca que él, como todo el mundo, hemos pasado por muchos problemas que en un comienzo nos parecieron infranqueables, pero que con mucho esfuerzo, pudimos sacar adelante.

Una vez entendido que todos los problemas son graves para quienes los padecen, y que todos podríamos rescatar enseñanzas muy valiosas de ellos, entramos juntos -autor y lector-, a construir reflexiones acerca de cómo somos, nuestros miedos, fracasos, temores, éxitos y esperanzas en torno al trabajo y la relación que establecemos con quienes nos rodean.

En adelante, el libro se construye en base a anécdotas, recuerdos, cuestionamientos y discusiones teóricas que pude extraer de mi experiencia como Psicólogo y Magíster en Gestión Organizacional.

El desarrollo y desenlace del libro lo dejo en secreto, ya que espero que puedan leerlo, disfrutarlo y sacar sus propias conclusiones.

No les digo dónde lo pueden comprar, ya que aún se encuentra en el escritorio de algunas editoriales esperando el “vamos” para su publicación. Apenas sepa algo, les estaré informando.

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