viernes, noviembre 11, 2005

 

La ley de la selva

Pocos libros, seminarios, clases, o reuniones acerca del tema de la gestión y los recursos humanos, pueden otorgarnos información clara, representativa, actualizada, informada y fiel acerca de la lucha encarnizada y descarnada que está ocurriendo el día de hoy en muchas empresas de nuestro país en particular y el mundo en general.

Si crees que este artículo está enfocado hacia aquella rivalidad aparentemente lógica entre compañías pertenecientes a un mismo sector industrial, sectores afines o empresas de histórica competencia... ¡estás muy equivocado!

El conflicto actual, de mayor complejidad que cualquiera de los ya pasados, está ocurriendo justo frente a nuestros ojos, desgastando y destruyendo poco a poco nuestras organizaciones. Si bien la competitividad entre las empresas ha superado en forma y fondo nuestra capacidad de asombro, lo peor está pasando de manera subterránea, no al exterior, sino más bien dentro de nuestras propias oficinas. En lenguaje bélico (muy de moda en estos días), el enemigo no se encuentra afuera… sino al interior.

Según muchos trabajadores, su peor rival es su propio compañero de oficina, ¿qué armas utiliza?

En la mayoría de las ocasiones, la envidia, la mala onda, los rumores, los cahuines, el chaqueteo, etcétera. En este escenario, la productividad se ve entorpecida ya que de nuestra jornada laboral perdemos más tiempo en solucionar dichos problemas que en dedicarnos a cumplir nuestros objetivos.

¿Cuáles son los resultados de esto?

Los resultados derivados de este tipo de situaciones se orientan básicamente a descensos en la curva de productividad, indicadores críticos en el clima laboral, aumento de las licencias médicas, rotación en los puestos de trabajo, ausentismo, stress y otras patologías en los empleados, por nombrar sólo algunos.

¿En qué afecta a la empresa?


Si no sabes en qué forma afecta un mal clima laboral al interior de tu empresa o en qué afecta la inhibición del desarrollo personal y profesional de los trabajadores, o la escasa motivación o capacitación, o el bajo refuerzo o incentivo, o la nula participación de los trabajadores en la toma de decisiones, o la baja preocupación por el bienestar y desarrollo de los empleados y sus familias... prepárate, el enemigo está cerca.

Comments:
Felicitaciones por la claridad de conceptos
 
Te sugiero darte una vuelta por geho.blogspot.com de Raul Herrera, tiene una mirada holística del asunto, bastante interesante.
 
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