lunes, noviembre 07, 2005

 

Transantiago: Esto recién comienza.

No cabe duda que Santiago, capital de Chile, desde hace unos buenos años venía pidiendo a gritos una modernización real al sistema de transporte público. Si bien, el metro es una joya que nos llena de orgullo a todos, no es menos cierto que éste no da abasto ni cobertura para todos, y trasladarse de un lugar a otro vía microbús, se convertía en una experiencia muy desagradable que avalaba a gente como yo, detractores de las grandes urbes y admirador de la vida en provincia, a evitar viajes innecesarios a esta ciudad.

Pero por razones de trabajo, desde hace unas semanas he tenido que ir a hacer clases a un Magíster de Recursos Humanos y un Diplomado en Gestión Organizacional, que está dictando la Universidad de Valparaíso en su sede de Av. Apoquindo. Por fortuna, desde Viña me bajo del bus en la estación Pajaritos del metro, y llego directo a Escuela Militar, estación que queda súper cerca de la universidad, por lo que me ahorro todo viaje en micro.

De todas maneras, hablando con mis alumnos, amigos u otra gente, o bien escuchando las noticias, me he enterado de los múltiples problemas e inconvenientes que ha sufrido el ambicioso pero necesario plan “Transantiago” en su fase de puesta en marcha.

“Transantiago” pretende no sólo agilizar y ordenar el caos permanente que existía, sino también modernizar y otorgar una calidad de vida mucho mejor a los habitantes capitalinos. Pero como todo cambio profundo, este necesita una estrategia de intervención efectiva que apoye la planificación del proyecto, que a estas alturas, dudo de su rigurosidad.

No quiero ser antojadizo en evaluar los conocimientos de gente –creo- experta en el tema, pero a hechos como los problemas de los lomos de toro, el tránsito expedito por debajo de algunos paso bajo nivel, o la desinformación reinante de los usuarios sobre los horarios o nuevos recorridos, y reconociendo que los grupos de poder excluidos de esta nueva torta como los antiguos dueños de líneas de microbuses deben estar colaborando en algo para que esto no funcione, debo enfatizar que nunca había visto estrategia comunicacional más mal hecha que la del Transantiago.

Si ya es reconocido que mucha gente ha tenido problemas de plantones eternos, desinformación, de golpes al pasar lomos de toro, o bien, tener que levantarse mucho más temprano que de costumbre, ¿a quién se le ocurre el slogan que ponen en los comerciales, apoyando al proyecto que dice: Transantiago… esto recién comienza? En este contexto la frase, más que a esperanza, suena a verdadera amenaza.

Comments:
buena reflexión, ¡lo que puede ser un slogan que se devuelve en contra, como boomerang!
 
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